Inicialmente, es necesario hacer un breve resumen sobre el significado de esta revolución. Seguidamente, en este blog, me basare en la explicación de aquello ocurrido después del comunismo de guerra (la actuación de la NEP, el gran debate y el acceso de Stalin al poder y los efectos de los primeros planes quinquenales) de la forma más breve y entendible posible.

Ésta era una revolución popular con el fin de substituir el régimen zarista por uno inspirado en las ideas de Karl Marx, basadas en la igualdad económica y la desaparición de las clases y diferencias sociales.
La revolución triunfante se organizó primero en los soviets, comités populares de obreros y soldados, que fueron cayendo bajo el control del Partido Comunista, considerado como difusor de la opinión popular. El nuevo régimen adoptó el nombre de dictadura del proletariado, que expresaba el triunfo de la clase trabajadora y la eliminación de la clase burguesa y la aristocracia. Asimismo, en la práctica, como en todos los regímenes totalitarios, el sistema soviético significaba el predominio de las ideas del grupo dominante sobre las opiniones y los derechos de las personas. El cambio de régimen también se manifestó por el cambio de nombre: el Imperio Ruso pasó a ser el 1922 la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
La organización económica principal fue el socialismo colectivista, considerado como un paso intermedio hasta el comunismo. El colectivismo se basa en la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, por lo tanto, la producción tenía que ser colectiva, igual que las decisiones. Seguidamente, las decisiones económicas pasaron a depender de los órganos estatales, encargados de la planificación centralizada.

LA NEP (surgió después del comunismo de guerra)
La NEP significó la vuelta a la economía de mercado en la agricultura, la industria de consumo y el comercio interior, a cambio de un control más estricto del Estado sobre los sectores claves como la minería, la industria pesada, el transporte y el comercio exterior.
Las pequeñas empresas fueron arrendadas a sus antiguos propietarios o a cooperativas de trabajadores. Asimismo, al final de 1922, la iniciativa privada ocupaba el 12% de la mano de obra y representaba el 5% del total de producción: la industria continuó en manos del Estado. Por lo tanto, el sector privado sólo destacó en el comercio y la agricultura. Concretamente, en el campo, el campesino podía disponer libremente de la tierra, aunque el Estado fijaba el precio de su producción y era necesario el pago de un impuesto en especie. En esta época, la agricultura se desarrolló más que la industria, así los campesinos preferían aumentar el consumo a vender su producción a los precios fijados ya que la industria no ofrecía suficiente bienes deseables o su precio era muy elevado. El punto máximo de esta disfunción, fue la crisis de las tijeras. Ésta se resolvió con una intervención directa del Estado, que rebajó los precios de los productos industriales y subió los precios agrícolas. Por estos motivos, el abastecimiento urbano dependía en gran medida de la reaparición de los kulaks (considerados hasta el momento como acaparadores), ya que generaban más excedente.
En cuanto a la política exterior, se gastó grandes cantidades de capital en la compra de locomotoras, maquinaria agrícola, materiales eléctricos, etc. para una rápida industrialización. Asimismo, no se consiguió la inversión de capitales, a causa de la negativa al reconocimiento de la deuda exterior zarista y a la devolución de las empresas extranjeras nacionalizadas.
Con todos estos elementos, la NEP se tiene que considerar como un éxito en la recuperación de la producción, que se encontraba en muy mala situación por la guerra, el boicot internacional y la nacionalización excesiva. Gracias a la NEP, el 1928 Rusia superaba los niveles de producción de antes de la guerra: la industria pesada sobrepasaba en un 20% la producción de 1913 y el PIB en un 11%. Pero a la vez, cabe destacar que la NEP también presentaba algunas limitaciones: la fuerte inversión industrial contrastaba con la escasa preocupación por la educación y la defensa; existían sectores básicos atrasados, como las máquinas herramienta; además representaba una traición a los ideales de la revolución.
Seguidamente, a estos problemas se les unió las complicaciones por la sucesión de Lenin: el gran debate. Éste fue ganado por Stalin, que aplicó de manera radical las ideas defendidas por su rival (Trotsky) las cuales se basaban en la existencia de una oposición de intereses entre la industria y la agricultura, es decir, para impulsar la industria, era necesario una acumulación de capital y de mano de obra que, inicialmente, sólo podía proceder de la agricultura a través del incremento de impuestos y de un cambio desigual entre los productos agrarios e industriales (vieja idea zarista).

Stalin consiguió centrar todo el poder en su cargo y establecer un régimen dictatorial, policiaco y brutal. Su política económica se basaba en la colectivización, considerada imprescindible para la industrialización, y en la planificación. La coacción generalizada provocó un rápido proceso de colectivización (llevada a cabo mediante los kolkhozos o cooperativas de producción, normalmente dirigidas por personas nombradas por el partido): en enero de 1030 el 21% de la superficie esta colectivizada y en marzo el 58%. Esto provocó un gran desorden, se eliminaron los campesinos más eficaces y la producción bajó y, en algunas regiones, existían importantes resistencias. Para mejorar esta situación, el Estado aportó asistencia técnicas gracias a parques de maquinaria y tractores, creados el 1929. De igual modo, aparecieron las sovkhozos o explotaciones agrarias estatales. Así, mientras se producía una rápida industrialización del país, el campo era el sector enfermo de la sociedad. También es necesario destacar el colapso en la producción ganadera por la disminución de las raciones alimentarias.
En referencia a la planificación, destacaron los Planes Quinquenales. El primero (1928-1932), pretendía obtener crédito del exterior y evitar las malas cosechas, supuestos que no se cumplieron. Su finalidad era aumentar la inversión y el consumo pero, de hecho, el consumo disminuyó. La inversión se repartió de la manera siguiente: la mitad destinada a la industria pesada, una cuarta parte a la agricultura, un 5% en el consumo y el resto en inversión social. Los objetivos fijados no se alcanzaron plenamente, pero levantaron grandes expectativas que permitieron tasas de crecimiento muy elevadas. En cuanto al segundo (1933-1937), añadió una preocupación por la educación técnica, el transporte y la propaganda. La distribución de la inversión fue similar a la del primer Plan. El crecimiento fue del 15% anual. Finalmente, el tercer Plan Quinquenal (1938-1942) se basó en la preocupación por la Segunda Guerra Mundial. Aumentó el gasto en defensa, transporte y en la obtención de metales. El crecimiento superó el 10% anual.

El régimen siempre mostró al dictador con una imagen que transmitía dulzura y proximidad a la gente, muy diferente de la realidad
Finalmente, cabe destacar que este crecimiento, combinado con la gran depresión de los años 30s, permitió a la URSS llegar a la Segunda Guerra Mundial como la tercera potencia mundial. Asimismo, es necesario destacar que este crecimiento tuvo un enorme coste social. De hecho, los bienes de consumo siempre fueron escasos. Según mi opinión, la Unión Soviética llevó a cabo una auténtica revolución industrial en un margen de diez años. Pero los resultados fueron desiguales: si en el sector industrial los objetivos de los planes quinquenales se cumplieron en un 90%, en la agricultura fueron muy deficientes. Por otra parte, la planificación provocó la aparición de un cuerpo de burócratas economicoindustriales subordinados directamente al dictador que subsistió después de su muerte, hecho que provocó que sus ideas y planes organizativos continuaran existiendo y que el proceso desestalinizador fuera largo y complejo. En último lugar, destacar el atraso agrario que se ha mantenido hasta nuestros días, agravado por la enorme corrupción de las clases altas y la falta de líderes políticos implicados en su mejora.